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Red de Ciudades por la Bicicleta

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Ayuntamientos e Instituciones que dicen #NOalCascoObligatorioConbici
Lunes, 08 de Abril de 2013 19:09

NO A LA OBLIGATORIEADAD DEL CASCO. La siniestrabilidad ciclista no justifica tan arbitraria medida, pero sí reducirá el número de ciclistas en las calles... ¿es eso lo que se pretende?

(actualizado a 13 de Mayo de 2013)
Esta es la lista completa de Ayuntamientos e instituciones que han declarado por diferentes vías su rechazo a la reforma del Reglamento General de Circulación.


Ver Ayuntamientos contra el casco obligatorio en bici en un mapa más grande

 

MOCIÓN TIPO PARA AYUNTAMIENTOS E INSTITUCIONES:
Descargas aquí de texto de Moción Tipo


Los Ayuntamientos que se oponen representan a una población de 12,5 millones de habitantes...

Han dicho #NOalCascoObligatorioConbici:

A todos ellos #GRACIAS!!

ConBici insta a los ayuntamientos e instituciones a pronunciarse en contra del casco ciclista obligatorio en zonas urbanas. Tenemos disponible una Moción Tipo que puede descargarse aquí.
Apenas unos meses después de su anuncio, podemos afirmar que la propuesta de la Dirección General de Tráfico (DGT) de incluir en la reforma del Reglamento General de Circulación (RGC) la obligatoriedad del casco ciclista en zonas urbanas está cosechando una amplia oposición:

1)    De prestigiosos juristas que consideran, entre otras cosas, que dicha norma sería ilegal al no estar contemplada la obligatoriedad del uso del casco ciclista en zonas urbanas en la vigente Ley de Tráfico.
2)    De los afectados por la norma, expresada en las continuadas declaraciones en dicho sentido de las asociaciones de ciclistas españolas y europeas
3)    De las instituciones encargadas de aplicar la norma caso de aprobarse, expresadas en las numerosas declaraciones contrarias a dicha norma por parte de los ayuntamientos españoles líderes en el fomento de la bicicleta: Barcelona, Donosti – San Sebastián, Sevilla, Valencia, Vitoria, Zaragoza …

Pese a ello la DGT continúa enrocada en su discurso demagógico, centrado en la defensa de las supuestas virtudes del casco ciclista como elemento de protección individual y afirmando hablar en nombre de las escasas víctimas ciclistas que en los últimos años pudieran haber recibido algún golpe en la cabeza – sin cifras sobre si llevaban o no casco -, o realizando una irreal comparación de la bici con las motos, pero olvidando que así no puede enfocarse el debate en ningún país de nuestro entorno. El verdadero debate es si de una norma que haga obligatorio el casco ciclista en las zonas urbanas se derivarían mas ventajas que inconvenientes.

Ante dicha situación ConBici quiere aclarar ante la opinión pública que

1)    No nos oponemos al uso del casco ciclista como medida de protección individual libremente asumida.
2)    Nos oponemos, junto a muchos ayuntamientos, al casco ciclista obligatorio en zonas urbanas por considerar que dicha norma sería globalmente perjudicial para el medio ambiente, la salud pública, y la seguridad del tráfico en general

Basamos esta última apreciación en los numerosos estudios que relacionan la imposición del casco obligatorio con el descenso en el uso de la bicicleta, especialmente de la bicicleta pública. Así como en los numerosos estudios que ratifican los efectos beneficiosos del uso de la bicicleta para el medio ambiente, para la salud pública (reducción de los índices de obesidad y de enfermedades coronarias), para la economía y para la seguridad del trafico en general, pues a mayor presencia de bicicletas en la ciudad, mayores son las cotas de seguridad vial para todos los usuarios.

En consecuencia hemos iniciado una campaña dirigida a los municipios e instituciones de toda España para que expresen su rechazo a dicha norma, desproporcionada y contraproducente, mediante la aprobación de mociones y declaraciones públicas, así como mediante la presentación de alegaciones ante la DGT antes de que el mencionado proyecto de reforma sea presentado ante el Consejo de Ministros.

 

MOCIÓN TIPO PARA AYUNTAMIENTOS.
Descargas aquí del texto de Moción Tipo

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

La bicicleta ha experimentado un notable auge en muchas ciudades españolas durante los últimos años, de lo que debemos congratularnos por sus indudables efectos positivos sobre el medio ambiente y la salud pública. La contribución de la bicicleta a un mejor medio ambiente urbano es innegable y su contribución a la mejora de la salud pública ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud, que recomienda el uso cotidiano de la bicicleta como medida preventiva frente a la obesidad y las enfermedades coronarias. Así lo ha reconocido también la Dirección General de Tráfico (DGT), al incluir el fomento de la bicicleta como medio de transporte preferente entre los objetivos de su recientemente presentado Proyecto de Reforma del Reglamento General de Circulación. Esta reforma contiene numerosos aspectos positivos que favorecen la seguridad vial y pueden ayudar a promover el uso de la bicicleta, especialmente la apuesta por la pacificación del tráfico. Sin embargo, el borrador incluye una medida excepcional en nuestro entorno europeo, cuyo efecto global sobre la seguridad del tráfico, la salud pública y la mejora del medio ambiente urbano es discutible. Nos referimos a la obligación de utilizar casco para circular en bicicleta por la ciudad.

El casco ciclista es una medida “de fin de tubería”, de la que no cabe esperar una reducción de la accidentalidad ciclista sino, en todo caso, una reducción de los peores efectos de dicha accidentalidad; en especial, de la mortalidad o del número de accidentes graves producidos por heridas cráneo-encefálicas. Hay que decir, en todo caso, que dicha efectividad es muy dudosa cuando se trata de colisiones con vehículos a motor que circulan a velocidades superiores a 30 km/h. Este tipo de colisiones son, como confirman los propios estudios de la DGT, la principal causa de accidentes ciclistas en las ciudades españolas.

La mortalidad ciclista por accidente en las ciudades españolas no es muy elevada, oscilando entre 10 y 15 fallecimientos al año (a efectos de comparación, el total de fallecidos por accidente de tráfico en zona urbana ascendió a 457 en el año 2.011). Esta mortalidad muestra una clara tendencia a la baja, pese al indudable aumento del uso de la bicicleta como alternativa de movilidad urbana en muchas ciudades. Esta tendencia a la baja muestra la efectividad de las medidas que ya se están tomando en muchas ciudades españolas para mejorar la seguridad del tráfico ciclista, como la implantación de redes de vías ciclistas y otras infraestructuras. También confirma el hecho de que, a mayor número de ciclistas, mayor seguridad, debido a la mayor visibilidad de la bicicleta y al hecho de que cada vez más conductores son conscientes de la presencia de ciclistas en la vía publica, y los respetan cada vez mas (entre otras razones porque muchos de ellos son también ciclistas).

No parece por tanto que la situación reclame una medida tan drástica como imponer la obligatoriedad del casco ciclista, lo que por otro lado podría tener efectos negativos sobre el fomento de la bicicleta como modo de transporte en las ciudades. Existen numerosos estudios que confirman este efecto, aparte del hecho significativo de que en ninguno de los países donde la bicicleta ha llegado a ocupar un lugar importante en la movilidad urbana es obligatorio el uso del casco para los ciclistas.

En particular, el impacto negativo de la obligatoriedad del uso del casco sobre los sistemas de bicicletas públicas es evidente. Y no debemos olvidar que dichos sistemas ocupan un lugar de primer orden en la estructura de la movilidad ciclista de muchas ciudades españolas como Barcelona, Sevilla, Valencia, Zaragoza etc..., con importantes porcentajes de uso sobre el número total de desplazamientos en bicicleta. El colapso de tales sistemas significaría un notable retroceso en el uso de la bicicleta en dichas ciudades, así como efectos negativos para su imagen exterior y la pérdida de una inversión en muchos casos elevada. 

Estimamos por tanto que los posibles efectos positivos de la imposición del uso del casco como medida paliativa de las peores consecuencias de los accidentes de tráfico que muy ocasionalmente sufren los ciclistas urbanos, podrían verse superados con creces por sus efectos negativos. Estos efectos negativos serían consecuencia del descenso del uso de la bicicleta y de su impacto sobre la salud pública (incremento de los índices de obesidad y de enfermedades coronarias), sobre la calidad del medio ambiente urbano y sobre la propia seguridad del tráfico en general. A este respecto no debemos olvidar que la bicicleta, por sus especiales características, es un vehículo potencialmente muy seguro tanto para el propio usuario como para los demás usuarios de la vía. Mucho mas seguro que otros vehículos privados, como las motocicletas o el automóvil. En particular, un descenso en el uso de la bicicleta como consecuencia de la obligatoriedad del uso del casco ciclista, podría ir acompañado de un incremento paralelo del uso de motocicletas y ciclomotores, con las consecuencias negativas que cabe imaginar para la seguridad global de tráfico urbano.

En consecuencia, y ante las dudas que suscita dicha imposición, se propone el siguiente

ACUERDO

Instar a la Dirección General de Tráfico a que en el Proyecto de Reforma del Reglamento General de Circulación que está en fase de redacción, no incorpore la obligación de utilizar casco para circular en bicicleta por la ciudad